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Muestra del sonido |
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DIDGERIDU o YIDAKI |
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El didjeridu, o didgeridoo, también llamado yidaki en uno de sus muchos nombres aborígenes, es un instrumento aborigen australiano originario de las tribus de la región de Kimberly y de la Tierra de Arnhem (noroeste y norte de Australia, respectivamente). Es una rama de una variedad de eucalipto vaciada naturalmente por las termitas, de entre 1 y 1,75 metros, y de cuatro a diez centímetros de diámetro. El intérprete sopla en el instrumento de forma parecida a la de una trompeta. Para la decoración del didjeridu puede haber pintados y sin pintar. Tradicionalmente, las pinturas representan a seres y símbolos en la historia de los antepasados de los aborígenes.
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Se toca como solista o con otros instrumentos como acompañamiento de canciones y danzas. También tiene una gran importancia en ceremonias, e incluso hay una variante especial para ceremonias, el Yurlunggur, de entre 2 y 2,5 metros. Es la pieza básica en la mayoría de las tribus de sus regiones de origen. | |||
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Históricamente, el origen del didjeridu se sitúa en torno a hace unos 40 mil años. Se han encontrado dibujos de hombres tocando instrumentos que parecen ser didjeridus en pinturas rupestres de cuevas del norte de Australia halladas en expediciones de los años 40. |
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Sin embargo, los aborígenes, al hablar del origen del didjeridu en sus leyendas, se remontan mucho más allá de hace mil años, llegando hasta la Era de los Sueños, el tiempo de los antepasados que crearon el mundo.
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Mitos y Leyendas del Didjeridu: Hay varias
leyendas que revelan el significado del didjeridu para los aborígenes del
norte de Australia. Hay que tener en cuenta que la cultura aborigen tiene
unos 40.000 años y es una cultura de nómades cazadores.
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El didjeridu también se asocia con mitos de la creación. Cuentan los
aborígenes que en el principio de los tiempos, Yurlunggur, la Serpiente
Arcoiris, tomó parte en la creación del mundo, y deslizándose a través
de la tierra creó los cauces de los ríos. Así, el yurlunggur, un
didjeridu de unos 2,5 metros usado sólo para ceremonias representaría a
la Serpiente Arcoiris.
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El propio didjeridu es considerado por los aborígenes creado hace mucho tiempo. Según cuentan, tres hombres acampaban en una fría noche. Uno de los hombres le dijo a otro que pusiera un tronco en el fuego que se estaba apagando. Así que el hombre se levantó y tomó una rama que le pareció muy liviana. Miró y vio que las termitas la habían ahuecado, y que éstas cubrían la rama por fuera. No sabía que hacer, porque si tiraba la rama al fuego las termitas morirían, pero sus compañeros le insistían para que lo hiciera, ya que tenían frío. Así que fue recogiendo cuidadosamente todas las termitas que había y depositándolas en el interior de la rama. Cuando terminó, se llevó a los labios uno de los extremos de la rama, y sopló para sacar a las termitas. Un estremecedor zumbido sonó, y las termitas que fueron lanzadas al cielo se convirtieron en las estrellas. Y así fue creado el primer didjeridu.
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Pero quizás la más hermosa historia que se cuenta sobre el didjeridu sea
ésta que nos narra Francis Firebrace: |
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Algunos de nuestros modelos |
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Otra leyenda dice que en el Tiempo de Sueños había una tribu de aborígenes que era visitada con frecuencia por un gigante. El gigante se había acostumbrado a raptar las mujeres de la tribu. Un día dos mujeres pudieron liberarse del gigante y volvieron a la tribu. Los ancianos idearon una trampa: cavaron un pozo y lo cubrieron con ramas y hojas. Cuando el gigante volvió, los hombres de la tribu utilizaron a las dos mujeres como señuelo colocándolas detrás del pozo. El gigante se abalanzó sobre las mujeres y cayó en el pozo. Los hombres de la tribu le clavaron sus lanzas, hasta que su aspecto era semejante a un puerco espín. Sintió un dolor tan intenso que se dobló sobre sí mismo y sopló en su pene. Y se oyó un sonido maravilloso. Los hombres de la tribu estaban tan fascinados que lo imitaron, pero no lograron ningún sonido. Entonces se internaron en la selva, tomaron un tronco de eucalipto ahuecado por las termitas y soplaron en él. Así lograron el mismo sonido que el gigante. Había nacido el didjeridu, y desde entonces fue utilizado por los hombres de la tribu para acompañar el relato de historias, en los ritos y en las danzas. En
el comienzo de los tiempos un grupo de aborígenes australianos estaba
buscando leña para hacer fuego. Encontraron ramas de diferentes tipos,
entre ellas también de eucalipto. Cuando hubieron juntado suficiente
madera, volvieron al campamento y comenzaron con los preparativos para
hacer el fuego y cocinar los alimentos. Durante estas tareas oyeron
sorpresivamente un sonido muy particular. Llenos de miedo interrumpieron
sus quehaceres, pues pensaron que podía tratarse de espíritus malignos.
Pero los sonidos eran buenos y agradables, y eran los espíritus del
viento que soplaban en un tronco de eucalipto ahuecado por las termitas.
Ellos los imitaron, y en corto tiempo también lograron sonidos
semejantes. Esta tradición sigue hasta nuestros días, cuando tocan el
didjeridu para acompañar sus ritos y cuando toman contacto con los espíritus
de sus antepasados.
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Mitos relacionados con la creación del mundo (aborígenes australianos): La
creación y ordenación del mundo tuvo lugar en un periodo mitológico y
sobrenatural, conocido como «Alchera», Dreaming o Dreamtime, cuya
traducción literal es «Tiempo del Sueño». En este tiempo mágico, la
Tierra tomó forma y la vida surgió en ella. En la mayor parte de las
leyendas que hablan del Dreaming, se relatan los viajes de los espíritus
ancestrales, llamados Wondjina, que crearon el mundo tal y como lo
conocemos, con sus ríos y sus rocas, las estrellas y dieron vida al ser
humano, a
En la mayoría de estos mitos, la Tierra surgió de la materia
preexistente y el paisaje fue paulatinamente transformado por la acción
de unas criaturas con forma parecida a la de gigantes serpientes. Estas «serpientes»
fueron levantando, horadando y retorciendo, el terreno existente, y a
medida que lo hacían iban configurando el paisaje actual. Estos seres
ancestrales, que dieron forma a la Tierra, surgieron de la propia Tierra.
Posteriormente dedicamos un epígrafe al mito de la «Madre Serpiente»
Al «Tiempo del Sueño», también se puede entrar en el presente mediante la práctica de ciertos rituales, utilizando tótems. Así, la conservación de los mitos y la práctica de los rituales se mantiene en cierto modo, la continuidad de este tiempo sobrenatural, tan importante en la mitología aborigen, y garantiza también la continuidad de la vida. La Serpiente Arco Iris o la Madre Serpiente (Rainbow Serpent)
La
diosa introdujo su nariz en el suelo, levantando cadenas montañosas y
abriendo profundos valles, mientras que otras partes las dejó lisas y
desiertas. La «Madre Serpiente» regresó entonces a la Tierra y despertó
a los animales, a los reptiles y a los pájaros que poblaron por vez
primera la Tierra, y finalmente creó a los peces. Por último, según
cuenta la leyenda, la diosa extrajo de las entrañas de la propia Tierra a
la última de las criaturas, el ser humano. De la «Madre Serpiente» los
seres humanos aprendieron a vivir en paz y armonía con todos las
criaturas de la creación, ya que eran sus primos espirituales. Además,
la diosa enseñó al hombre la vida tribal, a compartir y tomar de la
Tierra solamente aquellos bienes que necesitasen, respetando y honrando a
la Naturaleza. En
la mitología de los karraur, Yhi es una divinidad de primer orden, ya que
es la diosa creadora. Según cuenta una leyenda de estos aborígenes
australianos, la diosa permanecía dormida en el «Tiempo del Sueño»
antes de la creación de nuestro mundo, en un lugar pacífico y de montañas
tranquilas. Con
la idea de crear estas nuevas criaturas, la diosa descendió a la Tierra y
tuvo que enfrentarse a unos espíritus malignos que intentaron acabar con
su vida. La diosa, más poderosa y fuerte, derrotó a estos espíritus y
la calidez de la diosa se mezcló con la oscuridad, surgiendo unas
diminutas formas de vida que empezaron a moverse por allí. Esas formas de
vida se transformaron en danzarinas mariposas, juguetonas abejas y otros
insectos que comenzaron a revolotear en torno a la diosa. Pero en este
mundo luminoso y vivo, aún había cuevas oscuras y heladas; sobre ellas
la diosa esparció también su mágica luz y en el interior de las cuevas
formó agua. Pronto vio como aparecían nuevas criaturas: peces y lagartos
que se deslizaban por el agua. La diosa había derrotado definitivamente a
la oscuridad y el nuevo mundo se llenó de pájaros y animales que
poblaron la Tierra, llenándola de vida. Si desea tomar alguna clase de Didjeridu, por favor contáctenos.
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