Inicio  >>>  Instrumentos Musicales >>> DIDGERIDU

Enviar un mensaje

DIDJERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.

DIDGERIDU o YIDAKI

Instrumento de viento de origen australiano (uno de los instrumentos mas antigüo del planeta). Nosotros lo construimos actualmente de madera reconstituida, trabajado tanto en su interior como exterior hasta llegar a espesores de 10 a 25 milímetros (proceso que demora 2 meses y medio), se encuentran afinados en diversos tonos, la embocadura de 2 a 3,5 centímetros posee un baño de tres capas de cera de abeja natural,  su altura varia entre 1,2 a 1,5 metros de largo. Instrumentos profesionales y de por vida. (con funda incluida).

Muestra del sonido >>>

Clikee para escuchar el sonido.

VIDEO 1

VIDEO 2

VIDEO 3

DISCOGRAFIA

Página de InstrumentosPágina inicial

 

 

DIDGERIDU o YIDAKI



El didjeridu, o didgeridoo, también llamado yidaki en uno de sus muchos nombres aborígenes, es un instrumento aborigen australiano originario de
las tribus de la región de Kimberly y de la Tierra de Arnhem (noroeste y norte de Australia, respectivamente). Es una rama de una variedad de eucalipto vaciada naturalmente por las termitas, de entre 1 y 1,75 metros, y de cuatro a diez centímetros de diámetro. El intérprete sopla en el instrumento de forma parecida a la de una trompeta. Para la decoración del didjeridu puede haber pintados y sin pintar. Tradicionalmente, las pinturas representan a seres y símbolos en la historia de los antepasados de los aborígenes.

 

 

DIDJERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.

DETALLE DIDGERIDOO - Clickee para ver la imágen ampliada. Se toca como solista o con otros instrumentos como acompañamiento de canciones y danzas. También tiene una gran importancia en ceremonias, e incluso hay una variante especial para ceremonias, el Yurlunggur, de entre 2 y 2,5 metros. Es la pieza básica en la mayoría de las tribus de sus regiones de origen. 


El sonido continuo del instrumento, sin interrupciones para tomar aire, es una de las características más destacadas. Generalmente, al respirar, se mantiene el sonido usando el aire residual que no se encuentra en los pulmones. Esta técnica, llamada RESPIRACION CIRCULAR, hace que las mejillas actúen como un fuelle.

 

Clickee para ver la imágen ampliada.

 

Clickee para ver la imágen ampliada.

 

 

Históricamente, el origen del didjeridu se sitúa en torno a hace unos 40 mil años. Se han encontrado dibujos de hombres tocando instrumentos que parecen ser didjeridus en pinturas rupestres de cuevas del norte de Australia halladas en expediciones de los años 40.

 

Sin embargo, los aborígenes, al hablar del origen del didjeridu en sus leyendas, se remontan mucho más allá de hace mil años, llegando hasta la Era de los Sueños, el tiempo de los antepasados que crearon el mundo. 

 

Clickee para ver la imágen ampliada.
Clickee para ver la imágen ampliada.  

Mitos y  Leyendas del Didjeridu:

Hay varias leyendas que revelan el significado del didjeridu para los aborígenes del norte de Australia. Hay que tener en cuenta que la cultura aborigen tiene unos 40.000 años y es una cultura de nómades cazadores. 

El didjeridu es considerado un símbolo fálico y un instrumento masculino, prohibiéndose en algunas áreas tocarlo por mujeres. Según una leyenda, si una mujer toca el didjeridu, dará a luz gemelos. Tratándose de un pueblo de nómadas cazadores, habría una boca extra que alimentar, y habría que matar a uno de los niños, y de esta creencia podría venir la prohibición.

 

 

El didjeridu también se asocia con mitos de la creación. Cuentan los aborígenes que en el principio de los tiempos, Yurlunggur, la Serpiente Arcoiris, tomó parte en la creación del mundo, y deslizándose a través de la tierra creó los cauces de los ríos. Así, el yurlunggur, un didjeridu de unos 2,5 metros usado sólo para ceremonias representaría a la Serpiente Arcoiris.

Hay otro mito que relaciona al didjeridu con la creación. En el principio, el Gran Espíritu Balame creó al hombre y a la mujer, y a cambio se les encomendó la tarea de crear a los animales dándoles forma con el canto o tocando el didjeridu.

 

DIDJERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.
 

El propio didjeridu es considerado por los aborígenes creado hace mucho tiempo. Según cuentan, tres hombres acampaban en una fría noche. Uno de los hombres le dijo a otro que pusiera un tronco en el fuego que se estaba apagando. Así que el hombre se levantó y tomó una rama que le pareció muy liviana. Miró y vio que las termitas la habían ahuecado, y que éstas cubrían la rama por fuera. No sabía que hacer, porque si tiraba la rama al fuego las termitas morirían, pero sus compañeros le insistían para que lo hiciera, ya que tenían frío. Así que fue recogiendo cuidadosamente todas las termitas que había y depositándolas en el interior de la rama. Cuando terminó, se llevó a los labios uno de los extremos de la rama, y sopló para sacar a las termitas. Un estremecedor zumbido sonó, y las termitas que fueron lanzadas al cielo se convirtieron en las estrellas. Y así fue creado el primer didjeridu.

 

DIDJERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.

 

 

Pero quizás la más hermosa historia que se cuenta sobre el didjeridu sea ésta que nos narra Francis Firebrace:

"Según los europeos, nosotros, los indígenas de mi país, Australia, llegamos a esta tierra hace unos cuarenta mil años. Pero nosotros sabemos que llevamos aquí desde el principio de los tiempos. Somos la cultura actual más antigua de la Tierra. Y tenemos el instrumento más antiguo, el que nosotros llamamos yidaki, y ustedes llaman didjeridu. Este instrumento es una rama de un árbol que las termitas han vaciado. Cuando la rama muere y cae al suelo, cortamos los extremos y así fabricamos el didjeridu.

La historia que les voy a contar proviene del norte de Australia. Yidaki el guerrero volvía a casa un día de una cacería con un canguro sobre sus hombros. De camino tomó una rama muerta que había en el suelo. Miró un extremo y vio la luz del sol por el otro, y se dio cuenta de que había muchas termitas en su interior. Así que sopló por un extremo para sacar las termitas e hizo un sonido.

Al guerrero le gustó el sonido. Descubrió que respirando por la nariz a la vez que echaba aire por la boca circularmente podía crear ritmos y otros muchos sonidos.

El guerrero se llevó la rama hueca, se la mostró a la gente de la tribu y tocó para ellos. Y les gustó el sonido, y pintaron la rama con ocre, y bailaron el corroboree siguiendo su ritmo. Y durante el resto de sus días, el guerrero enseñó a otros hombres la técnica de la respiración circular, y este simple instrumento se hizo popular y se convirtió en parte de su cultura. Y se usó en ceremonias, danzas y curaciones.

Cuando el guerrero murió, su espíritu dejó su cuerpo y entró en la rama hueca que llaman didjderidu. Y si escuchas en un lugar silencioso poniendo un extremo del didjeridu en tu oído, podes oír a Yidaki tocando su instrumento. Y los aborígenes del norte de Australia creen que, como dentro del didjeridu está el espíritu de un hombre, es un instrumento para hombres y las mujeres no deberían tocarlo."

DIDJERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.

 

DIDJERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.

 

Algunos de nuestros modelos

 DIDGERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.

 

Otra leyenda dice que en el Tiempo de Sueños había una tribu de aborígenes que era visitada con frecuencia por un gigante. El gigante se había acostumbrado a raptar las mujeres de la tribu. Un día dos mujeres pudieron liberarse del gigante y volvieron a la tribu. Los ancianos idearon una trampa: cavaron un pozo y lo cubrieron con ramas y hojas. Cuando el gigante volvió, los hombres de la tribu utilizaron a las dos mujeres como señuelo colocándolas detrás del pozo. El gigante se abalanzó sobre las mujeres y cayó en el pozo. Los hombres de la tribu le clavaron sus lanzas, hasta que su aspecto era semejante a un puerco espín. Sintió un dolor tan intenso que se dobló sobre sí mismo y sopló en su pene. Y se oyó un sonido maravilloso. Los hombres de la tribu estaban tan fascinados que lo imitaron, pero no lograron ningún sonido. Entonces se internaron en la selva, tomaron un tronco de eucalipto ahuecado por las termitas y soplaron en él. Así lograron el mismo sonido que el gigante. Había nacido el didjeridu, y desde entonces fue utilizado por los hombres de la tribu para acompañar el relato de historias, en los ritos y en las danzas.

En el comienzo de los tiempos un grupo de aborígenes australianos estaba buscando leña para hacer fuego. Encontraron ramas de diferentes tipos, entre ellas también de eucalipto. Cuando hubieron juntado suficiente madera, volvieron al campamento y comenzaron con los preparativos para hacer el fuego y cocinar los alimentos. Durante estas tareas oyeron sorpresivamente un sonido muy particular. Llenos de miedo interrumpieron sus quehaceres, pues pensaron que podía tratarse de espíritus malignos. Pero los sonidos eran buenos y agradables, y eran los espíritus del viento que soplaban en un tronco de eucalipto ahuecado por las termitas. Ellos los imitaron, y en corto tiempo también lograron sonidos semejantes. Esta tradición sigue hasta nuestros días, cuando tocan el didjeridu para acompañar sus ritos y cuando toman contacto con los espíritus de sus antepasados.

Si escuchas este instrumento, no sólo entrará por tus oídos, sino que además abrirá tu corazón y tu espíritu.

 

DIDGERIDUS - Clickee para ver la imágen ampliada.

 

Mitos relacionados con la creación del mundo (aborígenes australianos):

La creación y ordenación del mundo tuvo lugar en un periodo mitológico y sobrenatural, conocido como «Alchera», Dreaming o Dreamtime, cuya traducción literal es «Tiempo del Sueño». En este tiempo mágico, la Tierra tomó forma y la vida surgió en ella. En la mayor parte de las leyendas que hablan del Dreaming, se relatan los viajes de los espíritus ancestrales, llamados Wondjina, que crearon el mundo tal y como lo conocemos, con sus ríos y sus rocas, las estrellas y dieron vida al ser humano, a
las plantas y a los animales. Posteriormente, durante el Dreamtime, estos espíritus, viajaron libremente por Australia y después de transmitir a lo seres humanos los conocimientos necesarios para su supervivencia y para el mantenimiento del orden establecido, los Wondjina desaparecieron dentro de la Tierra y habitan en las formas del mundo natural que crearon: rocas, pájaros, ríos, etc...

     En la mayoría de estos mitos, la Tierra surgió de la materia preexistente y el paisaje fue paulatinamente transformado por la acción de unas criaturas con forma parecida a la de gigantes serpientes. Estas «serpientes» fueron levantando, horadando y retorciendo, el terreno existente, y a medida que lo hacían iban configurando el paisaje actual. Estos seres ancestrales, que dieron forma a la Tierra, surgieron de la propia Tierra. Posteriormente dedicamos un epígrafe al mito de la «Madre Serpiente»

Al «Tiempo del Sueño», también se puede entrar en el presente mediante la práctica de ciertos rituales, utilizando tótems. Así, la conservación de los mitos y la práctica de los rituales se mantiene en cierto modo, la continuidad de este tiempo sobrenatural, tan importante en la mitología aborigen, y garantiza también la continuidad de la vida.

La Serpiente Arco Iris o la Madre Serpiente (Rainbow Serpent)

Uno de los mitos de creación más extendidos y conocidos entre los aborígenes australianos es el de la «Madre Serpiente», también llamada «Serpiente Arco Iris». Esta divinidad ancestral es la personificación de la fertilidad, la diosa de la lluvia y tiene poderes para dar vida. Según cuenta la leyenda, al principio la Tierra era un espacio vacío y llano, en cuyo interior descansaba la «Gran Madre Serpiente» que permaneció en un profundo sueño durante muchísimo tiempo. Repentinamente se despertó y atravesó por el interior de la Tierra hasta llegar a la desierta superficie. Comenzó a recorrer la Tierra y, a medida que avanzaba, tal era su poder, que provocó una gran lluvia, formándose lagos, ríos y pozos de agua. Cada sitio que visitó lo nutrió con la leche de sus pechos rebosantes, haciéndolo fértil y una frondosa vegetación creció en la Tierra. Grandes árboles con frutos de muchos colores y formas brotaron de la tierra.

La diosa introdujo su nariz en el suelo, levantando cadenas montañosas y abriendo profundos valles, mientras que otras partes las dejó lisas y desiertas. La «Madre Serpiente» regresó entonces a la Tierra y despertó a los animales, a los reptiles y a los pájaros que poblaron por vez primera la Tierra, y finalmente creó a los peces. Por último, según cuenta la leyenda, la diosa extrajo de las entrañas de la propia Tierra a la última de las criaturas, el ser humano. De la «Madre Serpiente» los seres humanos aprendieron a vivir en paz y armonía con todos las criaturas de la creación, ya que eran sus primos espirituales. Además, la diosa enseñó al hombre la vida tribal, a compartir y tomar de la Tierra solamente aquellos bienes que necesitasen, respetando y honrando a la Naturaleza.

Según esta leyenda, gracias a la «Diosa Serpiente», hombres y mujeres aprendieron a convivir como hermanos con la naturaleza y también aprendieron que cada elemento había sido colocado por la diosa en equilibrio. El ser humano entendió que su papel era el de guardián y protector de ese equilibrio y que debía transmitir este conocimiento de generación en generación. Antes de desaparecer, la «Madre Serpiente» advirtió que si el hombre abusaba y mataba por placer o por gula, encontraría al culpable y le castigaría.

     En algunas variantes de este mito, la «Madre Serpiente», llamada «Madre Eingana» vivía, y aún vive, en el «Tiempo del Sueño», de donde regresa en algunas ocasiones para crear más vida.

Yhi, la diosa creadora de los karraur 

En la mitología de los karraur, Yhi es una divinidad de primer orden, ya que es la diosa creadora. Según cuenta una leyenda de estos aborígenes australianos, la diosa permanecía dormida en el «Tiempo del Sueño» antes de la creación de nuestro mundo, en un lugar pacífico y de montañas tranquilas.
Un susurro repentino desveló a la diosa que dio un gran bostezo y abrió sus ojos, inundando al mundo con nueva luz. Yhi descendió a esta nueva Tierra iluminada por su luz, recorriéndola de este a oeste y de norte a sur. A medida que la diosa caminaba, las plantas brotaban bajo sus pies y no descansó hasta que hubo recorrido cada centímetro de tierra y todo quedó cubierto por un manto verde. Cuando terminó, la diosa fue a descansar y mientras contemplaba su reciente creación, se percató de que las plantas no podían moverse y en aquel momento le apeteció ver algo que pudiese agitarse graciosamente.

Con la idea de crear estas nuevas criaturas, la diosa descendió a la Tierra y tuvo que enfrentarse a unos espíritus malignos que intentaron acabar con su vida. La diosa, más poderosa y fuerte, derrotó a estos espíritus y la calidez de la diosa se mezcló con la oscuridad, surgiendo unas diminutas formas de vida que empezaron a moverse por allí. Esas formas de vida se transformaron en danzarinas mariposas, juguetonas abejas y otros insectos que comenzaron a revolotear en torno a la diosa. Pero en este mundo luminoso y vivo, aún había cuevas oscuras y heladas; sobre ellas la diosa esparció también su mágica luz y en el interior de las cuevas formó agua. Pronto vio como aparecían nuevas criaturas: peces y lagartos que se deslizaban por el agua. La diosa había derrotado definitivamente a la oscuridad y el nuevo mundo se llenó de pájaros y animales que poblaron la Tierra, llenándola de vida.

---

Podemos apuntar una serie de rasgos comunes entre tanta diversidad de mitos, como que en la mayoría de dichos relatos, la creación tiene lugar en un período mítico, llamado «Dreamtime» («Tiempo del Sueño»), en el cual habitan los espíritus ancestrales encargados de la creación.
 

 

Si desea tomar alguna clase de Didjeridu, por favor contáctenos.

 

<< Regresar a la página principal >>  

<< Regresar a instrumentos musicales >>